Entraba en un sueño muy profundo. Que bien me sentía. Sentía placer. Un placer distinto a los que había experimentado antes. Mi cuerpo se relajaba muy lentamente, soltándose de una realidad y pasando a otra. Viaje, por una luz, que no podía ver nada más que mucho brillo. Estaba cómoda. Y así estaba, feliz, feliz de lo que me tocaba, feliz del cambio que sentía. Transportada. Dormida..
No hay comentarios:
Publicar un comentario